Archive for the ‘Perfil’ Category

Eva Perón la estrella

enero 11, 2010

Evita, hija de un terrateniente que la abandonó y una madre con mala fama, nació y creció perseguida por la marginación de la sociedad. Fruto de su origen, no sabía a qué clase pertenecía y su vida se mecía entre la pobreza que sufrían y la apariencia de tener un nivel económico medio. Ya que la vida real le ofrecía pocas satisfacciones, encontró en la radio, el cine y las revistas una evasión que despertó en ella el deseo de ser una gran estrella. Dicho y hecho, Evita se marchó a Buenos Aires para convertirse en una gran actriz, pero su éxito fue nulo pues sus dotes interpretativas eran escasas.

Tras su primer fracaso por convertirse en una mujer famosa y respetada, vino el segundo intento. Su nuevo papel la definía como Eva Duarte de Perón, la esposa del presidente que, ocultando su pasado, se convirtió en la viva imagen de la esposa tradicional, mero instrumento del marido y, de ese modo, argumentaba su intervención en la política. Así, Evita pasó a organizar y dirigir la rama femenina del peronismo de un modo autoritario, siguiendo una política similar al fascismo.

Los que la conocieron a lo largo de estos años la definieron como una mujer fría, tímida y callada que transmitía desprecio hacia los hombres. Siempre interpretó el amor como un arma para ascender en su carrera y, por ello, toda su pasión la invirtió en otro campo: el de la política.

De este modo, tras su mala interpretación del papel de esposa y señora del presidente, intentó una nueva transformación como agitadora de masas en concentraciones multitudinarias. Lo cierto es que, una vez más, la jugada no le salió bien porque éste  no fue un papel que se impuso ella sí misma, sino que fue su marido el que calculó todo para controlar cualquier  ámbito de la política y del sindicalismo.

Quizás lo más destacado en la vida de Evita fue su obra social y la repercusión que ésta tuvo. De nuevo, la imagen que los medios de comunicación construyeron de Evita era falsa. La política social se pensaba como propaganda del peronismo que ayudaba en función de la clase social a la que se perteneciera. Al final de todo, los pobres seguían siendo pobres pero se sentían mejor cuando aquella “señora tan buena” les ayudaba.

Todo lo que hoy conocemos de este personaje es fruto de la creación de la publicidad y la propaganda, sobre todo la manipulación de su muerte. Fue la propia Evita la que planeó su inmortalidad y la creación de un monumento a su memoria.

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Che Guevara el revolucionario

enero 11, 2010

La rebeldía de Ernesto Guevara se formó en su infancia, en el seno de unas relaciones familiares conflictivas que lo llevaron de un lugar a otro para terminar convirtiéndolo en un personaje errante. Harto de no encontrar su lugar en el entorno que lo rodeaba, decidió marcharse de casa para viajar por el mundo, su verdadero destino. Este carácter aventurero se fundamenta en su entusiasmo por lo desconocido y por la literatura de ideología antiimperialista que convirtió a Sandokán en su ídolo y el desierto, en el lugar ansiado.
En cuanto a su faceta revolucionaria, la vivió ajeno a cualquier reflexión política, combinándola con sus habilidades como escritor, a través de las que reflejaba su desprecio por la sociedad organizada y el sistema capitalista, entre otros relatos sobre sus heroicas experiencias.
El hecho de que no promulgara una ideología política concreta no quiere decir que no tuviera una propia basada en la centralización de la economía, la vuelta a un comunismo puro y duro y el centro de su teoría que descansaba en el foco revolucionario.
Su valentía en la lucha se puede explicar por dos causas. La primera es su inmunidad a la muerte, ya que no le tenía miedo porque desde pequeño el asma lo mantuvo en contacto constante con el peligro y, la segunda, se refiere a su gran facilidad para mantenerse apartado de las personas, descartando la posibilidad de crear vínculos demasiado fuertes que pusieran en peligro su fuerza revolucionaria. Esta fuerza se explica por su fascinación por la guerra y la violencia, ligadas al placer de matar y al amor por las armas.
Por encima del coraje del Che, destaca su empeño en realizar tareas imposibles para las que, en ocasiones, ni siquiera estaba capacitado: revoluciones con causa justa de las que se aburría una vez pasada la euforia. De este modo, intentó exportar la revolución al mundo entero sin estudiar las peculiaridades de cada lugar y despreciando a todos los sectores sociales.
Pero, ¿quién fue en realidad el Che Guevara? El defensor de las causas perdidas pero a la vez triunfantes que lucha contra un mundo que le es contrario. Un hombre que nunca reconoce sus errores y cuando se equivoca echa la culpa a la realidad misma. Un personaje que planificó una muerte heroica sirviéndose de los medios de comunicación para perpetuarse en el tiempo como el cristo salvador de la humanidad.
Después de su muerte e, asistimos a una difusión de su imagen alrededor del mundo como el Che revolucionario y soñador, amigo de los jóvenes favorables al cambio. El símbolo de la eterna lucha contra todo y a la vez contra nada.

El pájaro cantor.

noviembre 16, 2009

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Carlos Gardel, el difusor del tango, el ídolo de las masas y el galán de ensueño es un gran desconocido cuya vida se tambaleó entre el mito y la realidad, entre el ser y el aparentar ser un símbolo nacional argentino.

Sus amigos le describían como un personaje ambiguo, contradictorio y egoísta que llevaba una vida de excesos. Una especie de líder carismático que en la intimidad parecía distante y calculador. Un hombre del mundo del espectáculo que sentía gran entusiasmo por su trabajo. Para el resto se convirtió en una leyenda, un héroe con el que la muerte no pudo acabar, una especie de fantasma escondido en algún rincón del mundo.

El misterio acompañó a este personaje desde sus orígenes hasta su muerte para prolongarse en el tiempo el mito de su existencia. A ciencia cierta, nadie ha podido determinar ni la fecha ni el lugar de nacimiento de Gardel, aunque algunas investigaciones apuntan que probablemente  fuera en torno a 1890 en Toulouse o quizás en Buenos Aires. Lo que sí se sabe es que sus orígenes humildes estuvieron marcados por la ausencia del padre que lo rechazaba porque no era su hijo legítimo. Así creció un muchacho rebelde que se escapaba de casa y cometía pequeños delitos y, con los años, se acabó internando en el mundo de la prostitución, el alcohol, la droga, el juego clandestino e incluso la mafia.

Su salvación fue el tango que lo sacó del mundo de perdición del cabaret, lo llevó a la fama y le acomodó un lugar en el altar de los personajes argentinos más citados. Lo cierto es que, a pesar de que sea considerado “el cantor nacional por excelencia”, él prefería pasar largas temporadas en el extranjero porque no le gustaba Buenos Aires. Esto indica que todas las canciones en las que expresaba sus ansias por volver a Argentina eran una farsa, muy poquita cosa para quien aspiraba ser una futura estrella internacional del cine y de la música relacionada con las clases altas.

Pero…según lo descrito, ¿cómo llego a ser tan querido por las masas populares? La respuesta está en el final de su carrera, ya casi llegando al espectáculo que significó su muerte, cuando se convirtió en un personaje más cercano, un símbolo de la lucha del humilde que llega a codearse con los ricos para mostrar el poder del pueblo.

Finalmente, la imagen que queda en nuestra cabeza sobre Gardel es la de un hombre elegante con el pelo engominado, frialdad en la mirada y pose de seductor. Un personaje misterioso, una pregunta informulable,  un secreto destinado a no descubrirse.

La fuerza de Mercedes Sosa

noviembre 6, 2009

Aunque 75 años de vida pueden parecer pocos en un mundo cada vez más longevo, lo cierto es que dan para mucho: para pensar, sentir y decir. La cantante Mercedes Sosa, símbolo de la cultura popular argentina, dejó de pensar y sentir el pasado 4 de octubre. Sin embargo, la muerte no podrá impedir que todavía le quede mucho por decir a través de todas sus canciones en las que deja un legado de mensajes comprometidos con la política, la sociedad, el ideal de alcanzar un mundo más equitativo, la denuncia de las injusticias del capitalismo y el agradecimiento a la vida como uno de los deberes que la humanidad tiene pendiente, tal y como posemos apreciar en una de sus canciones más emblemáticas: Gracias a la vida.

A lo largo de su vida, Mercedes Sosa también agradeció muchas cosas al amor. Su madre se convirtió en el apoyo principal gracias al cual aprendió que sus aspiraciones estaban más allá de San Miguel de Tucumán, la provincia que la vio nacer y de la que asimiló las expresiones artísticas populares.

El segundo amor importante, su marido Manuel Oscar Mathus, se convirtió en el culpable de los momentos más amargos y, a la vez, la hizo profundamente feliz. Al igual que una tormenta, la sacudió del pasado y le robó la inocencia, pero como tras la tempestad siempre llega la calma, después de la ruptura de la pareja, quedó el fruto de su relación, su hijo Fabián, y se produjo el nacimiento de Mercedes Sosa “La Negra” tal y como hoy la recordamos. Nos encontramos así ante una nueva etapa en la que se convierte en una mujer luchadora que saca adelante sola a su hijo y, a la par, crece artísticamente y profesionalmente hasta convertirse en una figura internacional.

 Su carrera cobra fuerza en el Festival Nacional De Folklore de Cosquín en 1965 y, desde allí, se afianza con giras por diversos puntos del planeta donde tiene la oportunidad de actuar en grandes y prestigiosos escenarios que albergan a un público muy heterogéneo reunido para admirar su maravillosa capacidad interpretativa y una voz única.

El tercer amor y quizás el más importante fue la fidelidad a una filosofía que se marcó desde que era bien chiquitina: dar a lo demás. Su solidaridad y apoyo en el desarrollo y la defensa de los derechos de los más desfavorecidos, transmitidos a través de la música, le proporcionaron premios tan importantes como La Orden del Mérito de la República Federal de Alemania, la Medalla al Mérito Cultural del Ecuador y el Premio de la UNIFEM que la distinguió por su labor en defensa de los derechos de la mujer, entre muchos otros.

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Los reconocimientos que recibió Mercedes Sosa, además de numerosos homenajes y halagos, se tradujeron en grandes cantidades de dinero con las que nunca se llevó bien. Había pasado de vivir en la miseria a residir en una lujosa residencia de Buenos Aires. Su vida había dado un vuelco y hubo un momento en el que la fama se les subió a la cabeza, pero pronto puso los pies en el suelo y volvió a la normalidad, a realizar un balance de sus metas, sus sueños y su futuro.

 Recapacitando sobre todas esas cosas, reparó en la salud, lo verdaderamente importante. Recordó que su fuerza y vitalidad se perdieron en la Dictadura argentina, en los años de sufrimiento que pasó exiliada en París y Madrid. El dolor dejó una huella imborrable que los achaques de la edad fueron profundizando. Finalmente una enfermedad hepática la llevó a la muerte.

La memoria se encargará de encender la luz del recuerdo de la imagen de Mercedes Sosa: el eco de un país silenciado, la difusora de la poesía y la cultura argentina, el compromiso con las comunidades indígenas y las luchas sindicales, la promoción de los músicos de su país; en definitiva, una persona que quería cambiar el mundo y aportó su granito de arena.